Con el envejecimiento es posible desarrollar una demencia (aunque hay casos con más de una). A pesar de que poco nos gusta el término ya que éste está más asociado en el lenguaje coloquial a la locura que a lo que realmente implica y es el deterioro cognitivo en la persona y como éste afecta sus actividades diarias. Pero es una realidad, en la que cada día aparecen casos de adultos mayores y personas con este tipo de alteraciones y es importante conocer qué es y los tipos más comunes que hay.
Nuestro ciclo de vida se podría comparar con la forma como evoluciona un día. En la madrugada con la luz del amanecer es el inicio del día que se proyecta como una jornada llena de sensaciones, en donde nuestros sentidos se encuentran alerta para lo que vamos a vivir. Al medio día, estamos en los momentos de más esplendor y madurez por la intensidad de la luz. La tarde se vuelve más serena y se va calmando hasta que llegamos al anochecer y su última etapa, la noche que en total oscuridad va llegando de manera pausada por el cansancio y la experiencia y sabiduría que tuvimos durante el día.
En todas las etapas de nuestra vida, se producen cambios físicos, psicológicos y sociales. Especialmente en la última etapa, la de envejecimiento, éstos cambios ocurren de manera diferente en cada persona ya que son dinámicos; por ejemplo el encanecimiento del pelo, hay personas que inician este proceso jóvenes así como hay otras de edad avanzada que aún mantienen casi su color de pelo.
No siempre se produce pérdida o deterioro físico, psicológico y cognitivo. De hecho, en algunos casos hay funciones o capacidades que se mantienen o incluso llegan a mejorarse. Por ello, se podría decir que hay 3 tipos de envejecimiento: normal, patológico y satisfactorio. Todo depende del estilo de vidaque tuvo y tiene la persona.
De igual manera, hay cambios en determinadas funciones, conductas, capacidades, habilidades fisiológicas o psicológicas como por ejemplo movilidad no implica que haya cambios en otras como la capacidad cognitiva. Lo que demuestra que los diferentes sistemas del organismo también envejecen de manera diferente.
El envejecimiento patológico se relaciona con los cambios que se producen como consecuencia de enfermedades usualmente generadas por los malos hábitos como por ejemplo hipertensión, diabetes, demencia tipo Alzheimer etc y que en algunos casos se pueden prevenir e incluso llegar a reversar.
Dentro de este envejecimiento patológico se encuentran las demencias. Las cuales se podrían definir no como a una enfermedad en concreto sino a una serie de síntomas que desarrollan una alteración en la capacidad intelectual y que repercute en la actividad cotidiana de la persona.
Usualmente, esta alteración va acompañada de cambios psicológicos y de comportamiento que afecta las capacidades sociales y laborales y dan lugar a una disminución de las capacidades funcionales de la persona que la sufre.
Las áreas afectadas más comunes son la memoria, el entendimiento, el juicio, el habla, el cálculo, el pensamiento, la orientación, y la atención entre otras. Pero no todas se afectan al mismo tiempo, sino que es un proceso continuo en el que, con el tiempo cada vez más se van perdiendo funciones que se reflejan en un deterioro progresivo.
Para que podamos hablar de demenciaes necesario que más de una función se haya perdido. Por ello la importancia de un buen diagnóstico y conocer cuales son las funciones cognitivas que se preservan y cuales se han perdido para poder trabajar en la estimulación individual de acuerdo a cada caso.
Para simplificar el tema y poder comprenderlo, se han determinado 4 causas por las cuales se generan las demencias como son: enfermedades generales (hipertensión, diabetes, anemias ….), enfermedades psiquiátricas(o mentales), enfermedades neurológicas con demencia secundaria(tumores cerebrales, trastorno de circulación …), y demencias degenerativas cerebrales primarias(la más común es la Enfermedad de Alzheimer, alrededor del 65% de las demencias es de este tipo).
Dentro de las demencias más importantes se pueden resumir así:

El conocer la causa que genera la demencia es muy importante para poder establecer la terapia farmacológica y no farmacológicasegún el tipo de demencia y la evolución de la enfermedad que tenga la persona. Por ejemplo, en la Enfermedad de Alzheimer a pesar de que hasta ahora no se conozca una cura y ésta sea grave e irreversible; es posible modificar y mejorar su curso. Nos vemos pronto!